En las últimas dos décadas se ha gestado una la gran llamada revolución digital. El aumento de la potencia y la convergencia de las capacidades de transmisión, cómputo y almacenamiento, así como la permeabilidad de las tecnologías digitales en la economía, están dando lugar a una fase transformacional basada en la Internet de las cosas y la analítica de grandes datos. (Internet of things y Big Data)

La Internet comercial de los años noventa y su expansión mediante la banda estrecha que significó cambios radicales en materia de comunicación y acceso a la información, con las aplicaciones de correo electrónico y la proliferación de sitios web entre los años 2005 y 2010, cuando la banda ancha permitía mayores velocidades de transmisión de datos, se hizo real la convergencia de redes, dispositivos y contenido. Con el surgimiento de los teléfonos inteligentes y las tablets, se facilitó el desarrollo de aplicaciones y soluciones en la nube que habilitaron innovaciones en los modelos de negocios y la prestación de servicios.

Debido al continuo desarrollo de las redes de acceso de alta velocidad, la ubicuidad en el acceso con múltiples dispositivos, el cómputo en nube, la explosión de datos generados por personas, máquinas y objetos, se prevé que hacia 2020 estas tecnologías serán la plataforma de la economía mundial.

Los grandes datos y la información en tiempo real son nuevas fuentes de creación de valor. La analítica de los grandes datos permite mejorar la segmentación de mercados para orientar ofertas y productos e innovar en los modelos de negocios y de producción, así como crear nuevos productos y nuevos modelos de servicios empresariales.

En todos los sectores y sobre todo en el financiero el concepto de transformación digital nos “aterriza” al vernos comparados con otras realidades y nos pone al frente  el concepto de innovación como una imperiosa necesidad a implementar, aquí aparece el primer paso hacia adelante, el simple hecho de darnos cuenta dónde estamos ubicados y conocer la brecha que existe entre nosotros y un entorno cada vez más competitivo. Enseguida decidimos hacer introspección en nuestras áreas, en nuestros procesos, en nuestra coyuntura y determinar a donde queremos llegar, vemos entonces en la innovación y sus metodologías el gran camino a seguir.

Pero ¿Cómo se implementa la innovación?, ¿Se contrata gente?, ¿Se terceriza acaso?, ¿Se capacita?, ¿Cuándo hacerlo? ¿Quién de mi organización debe hacerlo?

Actualmente tenemos disponibles una serie de herramientas, marcos de trabajo y metodologías que son sumamente útiles y que permiten desde entender nuestro ecosistema hasta encontrar nichos de oportunidad y rentabilizarlo, muchas de estas herramientas son de fácil implementación y otras que demandan un compromiso absoluto no sólo del área sino de la organización total. Existen nuevos términos que oímos y no sabemos si debemos o no implementarlo. Oímos también de certificaciones y especializaciones que nos muestran posibles desfases de nuestras línea de carrera profesionales, ¿Qué es lo que debo estudiar? y ¿Por qué? Lo cierto es que siempre una mirada general al entorno es fundamental, el profesional hoy es multitasking y por ende necesita conocer un poco o mucho de todos los conceptos que están presentes en el llamado ecosistema laboral. Design Thinking, Lean Start Up, Pitch Elevator, Scrum, Storytelling, Visual Thinking, UX, CX, Business Model Canvas, Points of You®, LEGO®  Serious Play®, Bikablo y muchos más. ¿Por cuál empezar? ¿Necesito acaso especializarme en todo?

Dentro de todas las metodologías existen también la interacción entre muchas de ellas,  Jonny Schneider autor del libro “Understanding el Design Thinking, Lean and  Agile” propone entender claramente cada una de las metodologías  para tomar una decisión antes de la implementación, es necesario saber a dónde queremos llegar y como, en muchos casos vemos como se superponen cada una de ellas, el Design Thinking que es cómo exploramos y resolvemos problemas; el Lean que es nuestro marco para probar nuestras creencias y aprender a alcanzar los resultados correctos; y Agil que es la forma en que nos adaptamos a las condiciones cambiantes. La superposición de cada de ella permite detectar la importancia de no depende de un sola metodología sino hacer uso de este “mix” entre ellas respetando siempre sus objetivos y alcances.

Ahora por lo tanto la especialización que es el siguiente paso, es decir una vez que se conoce estos nuevos conceptos el poder determinar en cuál o cuáles  enfocarse, sería entonces  aquel o aquellos que necesite mi carrera, mi organización, mi proyecto. La especialización radica en profundizar y dominar un tema de manera que pueda ejecutarlo de manera constante y considerando siempre los cambios en el entorno

 Ahora viene lo más importante y tiene que ver con la ejecución que debe ir alineado con las expectativas que nos planteamos, y junto con ellas aparecen las primeras alertas, ya que la ejecución demanda compromiso y alineamiento, así como en el marco de trabajo Scrum existe una clara democratización pero sobre todo independencia de las partes para resolver proyectos de manera constante entregando valor siempre.

La innovación es por ende un proceso y no un hecho aislado, es sistémico , debe ser transversal a toda la organización para que logre mayor compromiso e identificación, debe ser constantemente transmitida, debe ser ambiciosa pero sobre todo debe ser complementaria al trabajo de las personas, es decir debe tener interlocutores y profetas que alienten y desafíen siempre. El éxito de los proyectos lo originan profesionales competentes pero sobre todo personas conscientes de sus competencias y con la firme convicción de empujar siempre el auto a la misma dirección.


Por Iván Oviedo R.
Gerente Comercial y Marketing de EED

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